Vivimos agitados.Necesitamos descanso y paz

Cuenta la biblia que una mujer de nombre Marta, acoge a Jesús en su casa, y como buena ama de casa, se pone totalmente a su servicio. Su hermana María en cambio se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra.

Marta, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús. Reclama para que su hermana le ayude

Jesus le dice a Martha que anda inquieta y nerviosa con tantas cosas. Y la invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz.

Casi sin darnos cuenta, las actividades, preocupaciones y trabajos de cada día van modelando nuestra manera de vivir y de ser.

Si no somos capaces de vivir desde nuestro interior, los problemas y acontecimientos cotidianos tiran de nosotros y nos llevan de un lado para otro, sin otro horizonte que la preocupación de cada día.

Vivimos agitados por tantas ocupaciones y preocupaciones.

La competencia, la preocupación por la eficacia y la eficiencia; el acumular títulos académicos nos marca una vida inquieta, nerviosa, estresante.

Jesús nos dice igual que a marta necesitas, pararte, sentarte, encontrar el sosiego y el silencio necesarios para recordar de nuevo «lo importante» de la vida.

Necesitamos obsequiarnos a nosotros mismos el regalo del descanso, del silencio

Tal vez un tiempo de retiro para encontrarnos con la paz.

Necesitamos encontrarnos con nuestra propia verdad, para volver a ver las cosas tal como son.

Cuando seamos capaces de encontrar en Dios nuestro descanso, podremos sanar desde Él nuestra existencia.

Tal vez es una de las mayores gracias que podemos recibir en medio de nuestra vida tan agitada y nerviosa.