domingo , septiembre 25 2022

Parque Nacional Sajama, precursor de las áreas protegidas de Bolivia

Vía: Agencia de Noticias Ambientales (ANA)

Hacer cumbre en los nevados Sajama y Payachatas (cerros Pomerape y Parinacota), visitar los bosques de keñua, los géiseres, las aguas termales, las lagunas, miradores, yaretales, una ciudadela, el pueblo de Tomarapi, su albergue y su iglesia centenaria, así como una amplia fauna de pumas, cóndores, zorros, suris, llamas, alpacas, vicuñas y quirquinchos, entre otros, constituyen el abanico de atractivos que ofrece esta área protegida.

La Paz,  2021.- A 6.542 m.s.n.m., la cima del volcán nevado Sajama se constituye en la más alta de Bolivia y es, sin duda, el centro del Parque Nacional Sajama que es precursor de las áreas protegidas en el país, pues fue creado mediante Decreto Supremo s/n del dos de agosto de 1939 y ratificado por Decreto Ley s/n del cinco de noviembre  de 1945 a fin de proteger los bosques de keñua, preservar los ecosistemas de la región altoandina semiárida, conservar especies de flora y fauna silvestre, proteger cabeceras de cuencas y, finalmente, promover la investigación científica, según establece el marco legal que ratifica su creación.

Y es que, el ascenso al nevado es solamente uno de los atractivos del Parque Nacional Sajama, entre los que destacan también, el Albergue Eco turístico Tomarapi, impulsado por comunidades locales y que beneficia a más de 25 familias que en su calidad de socios administran un confortable eco albergue con habitaciones limpias, cómodas, gastronomía y cultura típica de la región.

Como parte de la visita al Tata Sajama también se ofrecen escaladas a otros nevados como el Pomerape y el Parinacota, paseos por los géiseres, las aguas termales, recorridos apreciando flora de yaretales y bosques de keñua, avistamiento de su fauna de vicuñas, suris, cóndores, flamencos, gallaretas y quirquinchos.

Para los comunarios que habitan el Parque Nacional Sajama y también para la administración del área protegida, la actividad turística es una muy importante fuente de ingresos que se hace efectiva a través del SISCO (Sistema de Cobros a los turistas por acceso al área protegida), un mecanismo financiero en diferentes áreas protegidas que aporta el 17% para la gestión de las áreas protegidas nacionales, el cual fue promovido, entre otras instituciones por la Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP)[FUNDESNAP, Sistemas y Mecanismos Financieros para la Gestión de Áreas Protegidas, 2012].

El Parque Nacional Sajama con sus 94.939,8 hectáreas de superficie se caracteriza por su vocación turística que los últimos años marcó un notable incremento, pues el año 2018 recibió a casi 5.250 visitantes, tanto nacionales como internacionales, y se espera un nuevo ascenso en el número de visitantes luego de que cesen las restricciones causadas por la pandemia mundial del Covid 19 (SERNAP, 2020).

Destinos bioseguros

La bioseguridad es muy importante en todas las áreas protegidas nacionales como el PN Sajama (Foto FUNDESNAP)

En un trabajo coordinado desde el Servicio Nacional de Áreas Protegidas SERNAP, los guardaparques y las comunidades locales vienen implementando Protocolos de Bioseguridad como una de las medidas y requisitos mínimos que exigen las normas internacionales para la reactivación turística de los destinos en Áreas Protegidas.

Las normas y protocolos están dirigidas a diferentes actores y visitantes que ingresan por paseo, trabajo, estudio o investigación, y a los habitantes de comunidades que habitan en las Áreas Protegidas Nacionales, para la aplicación de buenas prácticas y medidas de prevención de bioseguridad recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), frente al impacto del COVID 19.

El Parque Nacional Sajama es uno de los destinos turísticos más importantes de Bolivia y precisamente se vino preparando para la reactivación de esta actividad, los guías de turismo y comunidades participantes en la primera área protegida boliviana se encuentran preparados sobre protocolos, identificación de lugares para la atención médica, las medidas que se deben cumplir al ingreso y salida de sus atractivos turísticos, la seguridad en transporte y otros puntos que se espera aporten a fortalecer y reactivar la visita tanto de viajeros nacionales como internacionales (SERNAP, 2020).

Entre dos a tres días de ascenso a la cima del Sajama

El ascenso al volcán Sajama es una de las actividades que a los visitantes ofrece esta área protegida. (Foto FUNDESNAP)

“Son tres días, generalmente, el primer día vas llegando del pueblo hasta campo base, el segundo día vas hasta campo alto o Nido de Cóndores, y el tercer día, en la madrugada ya se asciende, uno depende del guía y de la propia capacidad y estado físico, normalmente se tarda unas siete horas, ocho horas”, comentó Teófilo Hidalgo, montañista del Club de Excursionismo, Andinismo y Camping (CEAC).

El trayecto a la cima del volcán generalmente no requiere escalada técnica, aunque sí es bastante empinado y demanda un gran esfuerzo por la altura y la pendiente, “no es escalada. Es duro y pesado, pero no se produce escalada técnica en hielo como en el caso del Illimani, el Sajama no requiere mucho de eso. La inclinación en grados es de 45°a 50° aproximadamente, pero sí se requiere mucha resistencia física porque estamos hablando de más de 6.500 metros de altura, cien metros más que el Illimani”, observó el montañista.

Penitentes y un partido de fútbol

Pese a la pronunciada elevación sobre el nivel del mar, en el PN Sajama se pueden desarrollar actividades deportivas, entre ellas el fútbol. (Foto FUNDESNAP)

Existen unas formaciones de hielo y rocas denominadas “penitentes” que son laberintos de delgadas formaciones de hielo en forma piramidal y que se elevan alrededor de un metro. Se llaman así porque su imagen brinda una impresión visual similar a la de algunos creyentes católicos que se cubren con capucha y hábito blanco cuando están realizando penitencia.

Aún se recuerda que en agosto de 2001 se jugó en el cráter del volcán Sajama a más de 5.400 metros, el partido de fútbol con récord de altura entre dos equipos de comunidades vecinas al nevado y guías de alta montaña en protesta porque por entonces la FIFA había decidido que no se jueguen partidos internacionales en La Paz.

Industria sin chimeneas

Auquénidos como la llama y la vicuña, entre otras especies, habitan este ecosistema altoandino. (Foto FUNDESNAP)

Para llegar al Parque Nacional Sajama, ubicado en el extremo noroeste del Departamento de Oruro, provincia Sajama, solo es necesario abordar un transporte público desde La Paz hasta la localidad de Patacamaya (2 horas) y de allí hacia el occidente, a la altura de la población fronteriza con Chile de Tambo Quemado para arribar a la población de Sajama. “Desde la ciudad de La Paz se puede tomar el transporte internacional con destino a Arica – Chile por la ruta Tambo Quemado; la ruta de este tipo de transporte pasa por la población de Lagunas que es el punto más cercano para ingresar al Parque” [SERNAP, 2018].

Por todo ello, es muy importante que tanto turistas del interior como del exterior del país visiten esta área protegida, apoyando así la sostenibilidad financiera del Parque Nacional Sajama y, por supuesto, aliviando la economía de comunidades locales cuya actividad principal depende de la crianza de camélidos, seguida por la actividad turística.

Gracias a la industria sin chimeneas el Parque Nacional Sajama, que está a cargo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas SERNAP, continuará preservando y ofreciendo sus maravillas a Bolivia y al mundo, por ello quienes lo visitan contribuyen de manera sustancial a la economía de comunidades locales, incentivan el turismo responsable y sobre todo aportan a que el más antiguo Parque Nacional boliviano cumpla sus objetivos de creación, conservando naturaleza y cultura alto-andina.

Artículo producido en el marco del Proyecto “Fortaleciendo las Bases de Sostenibilidad Financiera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Bolivia (SNAP) para la Consolidación de Procesos de Conservación”, implementado por FUNDESNAP en coordinación con el SERNAP y bajo el patrocinio de la Fundación Gordon and Betty Moore.