Los datos sobre desigualdad y los logros de las mujeres de América Latina y el Caribe que marcan este 8M

En América Latina y el Caribe hay más mujeres que varones. Y viven en condiciones más desfavorables, en una mayor pobreza, están más desempleadas y precarizadas y tienen más carga en las labores del hogar y en los cuidados de personas dependientes mientras las violencias machistas, que tienen en los femicidios su máxima expresión, no cesa.

Pero también están en pie de lucha para exigir la legalización del aborto, leyes en favor de la paridad en los tres poderes del Estado, contra el acoso sexual, programas de jubilación para amas de casa, cupos laborales travesti-trans y la defensa y protección de los territorios, entre muchas otras demandas.

Los reclamos, que en algunos casos incluirán jornadas de paro nacional de mujeres, son compartidos aunque en cada país adquieren su propia faceta acorde con el contexto político, económico y social; por los avances y retrocesos registrados y por la receptividad o resistencia de los gobiernos a la agenda feminista.

En los últimos años, la capacidad de organización de las mujeres se ha fortalecido. Así lo demostrarán en las marchas multitudinarias que llevarán a cabo en cientos de ciudades latinoamericanas y caribeñas para denunciar la desigualdad, exigir derechos e impulsar la revolución feminista que recorre al mundo.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Carible (Cepal), en la región hay alrededor de 665 millones de habitantes, de los cuales 338 millones son mujeres. Superan en 11 millones a la población masculina.

Sin embargo, tienen una menor inserción en el trabajo formal. La tasa de participación laboral de las mujeres es de un 46 % frente al 69 % de los hombres. Es decir que trabaja menos de la mitad de las mujeres que están en condiciones de hacerlo.

Uno de los principales motivos es que deben quedarse en casa para cuidar a niños y personas mayores. De ahí el lema: «No es amor: es trabajo no pago».

La CEPAL alerta que el 57 % de las mujeres en América Latina y el 54 % en el Caribe se encuentran ocupadas en sectores que tendrán más efectos negativos en términos del empleo e ingresos a causa de la pandemia.

La contundente salida de las mujeres del mercado de trabajo, advierte el organismo, representa un retroceso de 18 años en los niveles de su participación en la fuerza laboral. Aunque  se estima que en 2021 la tasa de participación se incrementó a un 50 %, en realidad es una cifra similar a la que se alcanzó en 2016. Los niveles están lejos de recuperarse.

Los datos empeoran si se toma en cuenta la edad. La tasa del desempleo de las mujeres de entre 15 y 24 años es del 30 % en contraste con el 13 % de los varones.

Uno de los datos más alarmantes de la Cepal es que, de no haber transferencias del Estado a través de programas sociales, más de un tercio de las mujeres de la región no habría tenido ingresos propios durante la pandemia. Es decir, habría todavía más mujeres en condiciones de pobreza.

Por otra parte, cada tanto, el asesinato de una mujer en América Latina y el Caribe genera una conmoción por el grado de saña y crueldad con el que se cometen estos crímenes. En la mayoría de los casos, el responsable es su pareja o expareja.

(RT ESPAÑOL)