jueves , diciembre 1 2022

LO QUE EL CENSO NO PUEDE REVELAR: ¿POTOSÍ ESTÁ ENCADENADO A LA MINERÍA?

RADIO PIO XII.- 1 millón 200 mil potosinos al menos tendríamos que poblar el territorio de los Chichas, Charcas, con buen trabajo, mejores ingresos e industria, pero no…dependemos de una minería que siendo nuestra tabla de salvación también nos condena a una dependencia extremada y “predestinada” en las especulaciones del mercado mundial de minerales.

 

Aquí un recuento de cómo la población potosina aumenta o disminuye según la subida y bajada de los precios en el mercado mundial de minerales.

¿Estamos encadenados a la minería? Los censos de población y los tiempos de vacas gordas en la minería parecen trazar esa “realidad” para Potosí. A más minería y a mejores precios de los minerales en el mercado mundial, crece la población potosina pero las crisis mineras expulsan y provocan migración entre los potosinos. El presente y el futuro de quienes pasamos por este territorio se decide en las traiciones de los gobernantes, en nuestra propia herencia colonial de no controlar mejor las ganancias mineras y en los terremotos del mercado mundial de minerales dominados por mercenarios y especuladores, devotos de la ambición de poder.

 

EN CASI 200 AÑOS, LA POBLACIÓN DE POTOSÍ AUMENTÓ APENAS EN 30 MIL HABITANTES.

 

En 1831, poco tiempo después del nacimiento de la República Potosí contaba con 192 mil habitantes. Bolivia era mantenida con el impuesto que los indígenas pagaban al Estado, principalmente por la tierra. Ese aporte era de 39%, unos 800 mil pesos del impuesto indígena engordaban el presupuesto general de 2 millones 131 mil pesos del Estado boliviano.

Los raquíticos aportes mineros representaban unos 86 mil pesos, un 4% del total de los ingresos de Bolivia.

Según Jorge Espinoza Morales en el censo de 1.650, es decir 175 años antes de la independencia, Potosí ya contaba con 160 mil habitantes. Los miles de mitayos indígenas que la ambición española y el cerro rico devoraban en la mina, los comerciantes de toda laya y muchos más que se apiñaban en Potosí hacían hervir la demografía de la villa imperial.

Espinoza dice “de 1556 a 1799 se produjeron 706 millones 345 mil 574 onzas troy de plata en Potosí, en cambio la producción de plata a nivel mundial fue de (apenas) 14 millones 284 mil 600. (…) las minas de Potosí proporcionaban cerca de dos millones de dólares anualmente”.

 

Quién no se daría cuenta que de 1650 a 1831, en casi 200 años, la población de Potosí aumentó apenas en 30 mil habitantes. España al dejar El Alto Perú, frente a la independencia, se llevó sus raquíticos aportes mineros, dejó de tenerlos y de saquear estos recursos. Los nuevos dueños de Bolivia eran muy liberales, casi no pagaban impuestos…

 

BOLIVIA ERA UN PAÍS AGRÍCOLA, EL 70 POR CIENTO DE 1 MILLÓN 373 MIL HABITANTES ESTABA EN EL CAMPO

 

En 1835, el número de potosinos creció a 226 mil habitantes y para 1845 ya llegaban a 243 mil. Para entonces dominaban los mineros de la plata y los hacendados, aportaban migajas y mandaban en Bolivia.

 

René Zavaleta Mercado afirma que en aquellos tiempos Bolivia era un país agrícola, el 70 por ciento de 1 millón 373 mil habitantes estaba en el campo.

El censo de 1.900 marca a la población potosina con 325 mil habitantes. Apenas 100 mil habitantes más que en 1845. Los jerarcas de la plata agonizaban y reinaban los barones del estaño, bismuto y otros minerales, siempre en el occidente de Bolivia, principalmente en Potosí. No gobernaban pero pagaban a congresistas, tenían periódicos y dictaban la política a su favor.

 

EN 1950 EL NÚMERO DE POTOSINOS SE DISPARÓ A 509 MIL HABITANTES

 

Fue en 1950 cuando el número de potosinos se disparó a 509 mil habitantes, un crecimiento de 200 mil más en relación al censo de 1900. Los barones de la minería diversificaron sus empresas con fundiciones fuera de Bolivia y con otras empresas siempre en el exterior. Ferrocarril, motores a diesel para energía barata, nueva tecnología se imponían ya para esa época. La conciencia nacional había nacido y se encendió luego de la Guerra del Chaco entre los bolivianos para encender también la chispa de la revolución.

 

Más tarde en el censo de 1976, la población potosina recibió otro impulso, alcanzó la meta de 650 mil personas. Para entonces el estado vivía de las regalías mineras, se contaba con la Comibol y se habían nacionalizado las minas. Salió la primera ola migratoria de campesinos nortepotosinos exiliados por el niño, la falta de agua y la pobreza, su destino San Julián en Santa Cruz.

 

SANTA CRUZ NACIÓ CON 43 MIL HABITANTES, 150 MIL PERSONAS MENOS QUE POTOSÍ

 

Imposible no tomar en cuenta que en los primeros años de la República, Santa Cruz nació con 43 mil habitantes, 150 mil personas menos que Potosí, alcanzó 255 mil habitantes en el censo de 1854. Mientras Potosí se achicaba en población, Santa Cruz se agigantó de 244 mil a 700 mil habitantes entre los censos de 1950 a 1976. ¿A dónde fue la mayoría de los migrantes potosinos?

Al empuje y la fuerza de la población cruceña con el logro de buenas regalías petroleras se soldó el potenciamiento de YPFB y la construcción de carreteras en esa región con el apoyo de una parte de las ganancias y excedentes de la minería.

 

Hugo Banzer Suárez gobernaba Bolivia, el estaño se cotizaba en 7 y 8 dólares la libra fina y la regalía minera era el sueldo de médicos, maestros, militares y gran parte de la fuerza laboral del Estado boliviano.

 

LA POBLACIÓN POTOSINA SE ACHICÓ A 645 MIL HABITANTES EN 1992, POR EFECTO DE LA CRISIS MINERA

 

La población potosina se achicó a 645 mil habitantes en 1992, casi 10 mil personas menos que en 1976, fruto de la crisis de la minería, el cierre de las empresas de Comibol y la gran migración del área rural producto de la sequía o efecto del niño y también de la crisis del estaño. Salió la segunda ola de migrantes potosinos expulsados por el fenómeno del niño, el derrumbe de los precios de los minerales y la decisión del gobierno del MNR de liquidar sindicatos mineros ejecutando los planes del Fondo Monetario Internacional, sepultando a la COMIBOL y condenándola a ser simple administradora de la minería.

El precio de la libra fina de estaño vapuleado y tocando fondo se cotizaba en apenas un dólar y poco más. Potosí hipotecaba su futuro por haber estancado la industrialización. El retiro masivo de trabajadores condenó a este departamento a ser el último en la fila de la economía boliviana.

En 2001, la población de Potosí se incrementó a 709 mil, unos 50 mil habitantes más que en 1992. Unos 4 años más tarde se vivió otra subida de precios de los minerales de la plata hasta 30 dólares la onza troy, el oro a 1.500 dólares la onza troy y el estaño a más de 14 dólares la libra fina.

 

UNA POBLACIÓN FLOTANTE, SE VA EN TIEMPO DE VACAS FLACAS Y VUELVE CON LA SUBIDA DEL PRECIO DE LOS MINERALES. MUCHOS NO RETORNAN MÁS

 

El asombro y el entusiasmo puros quedaron desarmados de razonamiento y previsión pues antes los ciclos de buenos precios de los minerales duraban 20 a 30 años, pero en el Siglo XXI esos ciclos se reducen a 6 y 8 años como máximo.

 

El censo del 2012 indica que la población potosina llegó a 828 mil habitantes.

Luego del año 2012 se tuvo otra bajada de precios o crisis de la minería. De los más de 700 millones de bolivianos anuales que Potosí recibía en regalías mineras, llegó a percibir apenas 400 millones, la población potosina prácticamente estancó su crecimiento.

 

Según el INE entre 1992 a 2001 unos 300 mil potosinos migraron, en cambio entre 2001 a 2012 la migración fue superior a los 100 mil habitantes.

La población potosina crece o disminuye en relación a los precios internacionales de las materias primas.

 

Hoy Potosí debería contar con un mínimo de 1 millón 200 mil habitantes de haber consolidado su industrialización, instalado fundiciones, reinvertido ganancias en COMIBOL, desarrollado más la conciencia de los obreros en una profunda nacionalización como dijo Federico Escóbar Zapata, haber superado al MNR y a los partidos que hicieron alianza con el capital transnacional, haber superado bajones y subidas de precios de los minerales.

 

¿Se puede romper esa dependencia de la minería? ¿Se han dado pasos para hacerlo?

Potosí continuará viviendo de la minería, pero cómo lograr que la minería aporte más al desarrollo, alcance la industrialización y no nos encadene a una dependencia determinista?

 

¿LOS CENSOS SÓLO SIRVEN PARA CONTAR LA POBREZA Y LAS DEBILIDADES DEL PUEBLO?

 

La población, los representantes y principalmente las autoridades no tomaron decisiones para atacar frontalmente al cáncer cérvicouterino, primera causa de muerte de mujeres, muchas nunca se tomaron la prueba de Papanicolaou; no hay logros de fuerte impacto en las heridas que nunca sanan por embarazos no deseados en los vientres de miles de adolescentes; o el apabullante incremento de afectados por la silicosis incapacitante de los pulmones que ataca a poblaciones mineras más jóvenes en espantosos yacimientos mineros de gran inseguridad industrial; ¿Cómo superar los últimos lugares de niños y niñas en el mapa de la lectura comprensiva?; ¡Cómo hacer funcionar hospitales de segundo nivel como el de Ocurí convertidos en monumentos a la salud!; ¿Cómo curarnos del escaso control al destino de la renta minera?; ¿Y cómo superar la enfermedad de las canchas de césped sintético?

 

Si Potosí exigiera al Estado subvención en el consumo de energía eléctrica, del gas licuado, del diésel, de la úrea y preferencias en importaciones de insumos COMO DA AL GRUPO EMPRESARIAL AGRÍCOLA, PECUARIO E INDUSTRIAL de Santa Cruz para SER COMPETITIVO, ¿se estaría autosepultando más en la dependencia y en el determinismo al que nos encadenamos con la minería?

 

El dominio de la actividad minera en Potosí definitivamente está en manos de la empresa privada y de las cooperativas mineras. ¿Cambiaría la situación de desarrollo al que apuntó la nacionalización de las minas si esa actividad hoy fundamental en Potosí,  estuviera de manera dominante en manos de empresas estatales?

 

La independencia llegará cuando Potosí se libere de la actividad minera anclada en la exportación de materia prima, sin plantas de tratamiento de zinc por ejemplo y principalmente si no diversifica su producción utilizando la renta minera para no depender de manera determinante de la minería.