La Fiesta de Reyes es una invitación a no desmayar en el camino, a mantener firme nuestra esperanza

Nosotros podemos ser portadores de esperanza en este tiempo que nos toca vivir”

En su homilía pronunciada en la Catedral de Trinidad, Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M. Obispo del Vicariato Apostólico del Beni y Presidente de la conferencia Episcopal Boliviana exhortó a los fieles a que «Contribuyamos para que Dios no sea el desconocido sino sea el Dios con nosotros«.

Homilía de Mons. Aurelio Pesoa, O.F.M

Obispo del Vicariato Apostólico del Beni

Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana

6 de enero de 2022

Epifanía del Señor

Queridos hermanos:

La Iglesia en la Historia ha querido dar el lugar que le corresponde a la Navidad y la Epifanía del Señor o Reyes

Al celebrar hoy el nacimiento del hijo de Dios, todos sabemos que es una gran fiesta, todos sabemos que la Iglesia en la historia ha querido dar el lugar que le corresponde a dos acontecimientos importantes que  estamos celebrando estos días.

Primero como ya hemos visto y como ya hemos celebrado se refiere a la Navidad que nos recuerda el cumplimiento de las promesas hechas desde antiguo, de que un día nacería el Mesías, de que un día aquel que había sido anunciado al pueblo de Israel de generación en generación se daría a conocer a los hombres y así lo hizo.

La noche de Navidad hemos celebrado la misa y allí hemos leído aquel momento en que el hijo de Dios nace y se da a conocer por medio de Los Ángeles a los pastores gente humilde, gente trabajadora, gente sencilla, gente de trabajo día y noche.

Y el segundo acontecimiento que insiste y pone de relieve en este tiempo de Navidad es precisamente esta fiesta, la fiesta de Reyes o llamada también de la Epifanía o de la Epifanía o Reyes, da casi lo mismo.

La navidad nos muestra el cumplimiento de la promesa para el pueblo de Israel y la Epifanía nos hace ver un Jesus Rey y Salvador para todas las naciones

Es en esta fiesta en dónde se nos indica a Jesús como el Mesías universal, si la Navidad nos hizo ver a Jesús como el cumplimiento de las promesas para el pueblo de Israel, la fiesta de Reyes o la Epifanía nos hace ver ya no un Jesús para un pueblo sino para todo el Universo porque es presentado como el Rey y Salvador de todas las naciones.

Hemos escuchado que los sabios o magos que vigilaban y contemplaban las estrellas fueron los que se dieron cuenta que había nacido una estrella diferente a las demás. Aquellos hombres que observaban con detenimiento noche a noche se dieron cuenta aquel día que algo había sucedido en el cielo, ese algo indicaba que algo que había nacido valía la pena encontrarlo y es ese valer la pena la que los puso en camino. No un camino sin rumbo sino un camino cierto del país de los judíos.

Cuando llegan al país de los judíos y preguntan dónde está el Mesías qué les ha nacido, la actitud primera de los judíos es de indiferencia se dirigen a aquel a quién deberían dirigirse toda autoridad: al  Rey.

El rey tampoco sabía y antes de responder se asusta, tiene miedo y por fin van a aquellos conocedores de todo aquello que decía las escrituras, los religiosos, las religiosas, los sacerdotes y otra vez con la misma indiferencia y desinterés hablan de que las escrituras dicen que vendrá un día un rey y que nacerá en Belén de Judá, porque así lo escribió el profeta Miqueas cuando había dicho: Tu Belén, tierra de Judá no eres la menos importante en la tierra de Israel pero de ti saldrá el Mesías.

Es lo que le repiten a aquellos reyes venidos de lejos. Encontramos tres actitudes muy humanas actitudes que se repiten en el transcurso de la historia en el mundo y de los hombres. Esas tres actitudes muchas veces son La indiferencia el miedo o el desinterés, sin embargo después de decidir aquellas 3 respuestas los Reyes como nos dice la palabra de Dios hoy emprenden de nuevo el camino y para ello es motivo de alegría cuando aquella estrella que ellos habían descubierto aparece de nuevo y Es ella la que les guía y las conduce a donde está aquel niño que ellos esperaban encontrar.

Son los no judíos son los que se alegran de la estrella manifestada en Jesús

Son aquellos no judíos los que se alegran de aquella estrella manifestada y descubierta en el cielo pero ahora ya no es un astro del cielo, sino que es una persona que encuentran al niño con su madre. Y nos dice hoy la lectura que lo adoran al que está con su madre, Jesús es para Israel pero también con esta manifestación o con esta Epifanía ya se libera de un pueblo para darse a conocer y para darse a muchos pueblos, para darse a todo el mundo a toda la Tierra. Por eso queridos hermanos en esta fiesta todos nosotros somos llamados a reconocer y compartir el cumplimiento de las promesas, al mismo tiempo a reconocer en el niño al Mesías,  Mesías que es para todos y que es para todo el Universo.

Vivimos momentos de preocupación porque de nuevo aparece la sombra de la pandemia

Queridos hermanos en estos días, pasada ya la Navidad, otra vez vivimos momentos de preocupación, vivimos momentos de angustia, vivimos momentos de terror porque de nuevo aparece la sombra y la incertidumbre de la pandemia. Aquella pandemia que aparece de nuevo con sus nuevas variantes y aquello nos asusta porque nos sentimos amenazados y  por eso sentimos también temor. Tenemos temor y miedo de que no haya las medicinas suficientes para todos o que no haya lugar en los hospitales para aquellos que enferman de manera grave.

Estas preocupaciones no nos dejan ver la presencia de Dios en medio de nosotros

También en estos días, está muy presente la sombra de las polémicas vacunas entre primera, segunda, tercera dosis, que si es o no obligatoria, que si es importante o no es importante, que si es con carnet o sin carnet, cada uno va tomando sus decisiones, cada uno va seguramente reflexionando lo que corresponde. Todas estas preocupaciones e inquietudes nos distraen y no es para menos no podemos no distraernos, no podemos no preocuparnos, nos distraen porque no nos dejan ver con claridad la decisión que debemos tomar pero al mismo tiempo no nos dejan ver la presencia de ese Dios en medio de nosotros.

Todos nosotros sabemos y conocemos qué la distracción no nos deja ver con claridad lo que corresponde, no nos deja ver con claridad los signos de la presencia de Dios en estos días porque la distracción nos empuja en muchas oportunidades a tomar una actitud semejante a la actitud del pueblo de Israel qué es la indiferencia, el miedo, o el desinterés.

La Fiesta de Reyes es una invitación a no desmayar en el camino a mantener firme nuestra esperanza

Por eso queridos hermanos creo que esta fiesta de Reyes debe ser una fiesta que nos llama y nos lleve a la esperanza. La fiesta de Los Santos Reyes es, por eso, una invitación a atrevernos cada uno de nosotros a llenar los hogares y familias con esa salud que falta, con ese amor muchas veces ausente, con ese amor que hace falta y que lleva a la muerte cómo lo sucedido en nuestra ciudad en días pasados. Trinidad entra a la historia de este año del Señor 2022 como la primera ciudad en dónde sucedió el primer feminicidio, estamos llamados a cambiar la historia por eso atrevámonos aquí a la fe en el Dios de la vida esté presente, atrevámonos a que la paz no sea una palabra más o ausente de nuestros verdaderos sentimientos, atrevámonos para que la justicia que tanta falta hace en nuestro país sea para todos, no solamente para algunos privilegiados, todos tenemos derechos en nuestro país,  ojalá fuera así. Sin embargo la fiesta de Reyes es una invitación a no desmayar en el camino, a no desanimarnos sino a mantener firme nuestra esperanza.

Nosotros podemos ser portadores de esperanza en este tiempo que nos toca vivir

Queridos hermanos como hemos oído, los Reyes regalaron al niño oro incienso y mirra cosas de mucho valor en su tiempo y cosas de valor en el nuestro ¿y el Niño qué fue lo que le regaló? El regaló, no a la persona sino a toda la tierra, a la humanidad entera regaló la gracia del amor, regaló la gracia de la esperanza, regaló la gracia de la paz de la alegría, de la justicia y de la vida en abundancia. Cosas que como bien sabemos no se compran en las tiendas ni los supermercados ni en los negocios, pero sí, cada uno de nosotros podemos ser esa tienda en donde el que se acerca a nosotros encuentre de verdad el amor verdadero, la esperanza cierta, la alegría sincera y la afectividad. Nosotros podemos ser portadores de esperanza en este tiempo que nos toca vivir.

Contribuyamos para que Dios no sea el desconocido sino sea el Dios con nosotros

Queridos todos aquí reunidos hagamos todos juntos que en nuestra ciudad de la santísima Trinidad nunca falte la presencia de Dios en nuestras vidas, que cada uno de nosotros contribuyamos para que Dios no sea el desconocido sino que sea de verdad el Dios con nosotros, porque como nos dice la misma palabra de Dios sí así hacemos todo lo demás se nos dará por añadidura.

Que Dios nos acompañe, que Dios nos fortalezca.

Que así sea.