sábado , septiembre 24 2022

Jesús y la cultura de la competencia

No busquen el primer puesto, al contrario siéntate en el último puesto. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Con estas palabras Jesús cuestiona la personalidad narcisista que centra al individuo sobre sí mismo. Para quien la meta casi única es el propio bienestar.

El resultado de la persona egoísta es empobrecedor: no crece ni despliega sus posibilidades. Se estanca y muere sola.

La personalidad de la competencia impulsa la búsqueda de los primeros puestos: de los privilegiados, de los admirados.

En la cultura de la competencia los privilegiados tienen oportunidades. Importa solo nuestro propio bienestar.  Pero esa cultura de los privilegiados nos hace insensibles a los gritos de los demás. Nos hace caer fácilmente en la indiferencia.

Paradójicamente, esta búsqueda del bienestar y la competencia está produciendo seres humanos de corazón pequeño y horizonte estrecho, incapaces de amar con generosidad.

Jesús cuestiona a ese individuo que defiende por encima de todo su interés personal, que busca seguridad y bienestar.

Por eso tal vez el grito más urgente en esta cultura del descarte  es el grito de Jesús que nos dice:  No busquen el primer puesto, al contrario siéntate en el último puesto. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.