Nadie, ni siquiera el Estado puede arrebatar los servicios que brinda la familia: Mons. Gualberti

La familia es la primera responsable de la educación y formación de los hijos en valores humanos cívicos y sociales”

Homilía de Mons. Sergio Gualberti

Arzobispo de Santa Cruz

Fiesta de la Sagrada Familia

26 de diciembre de 2021

Que todo ser humano llegue a este mundo en el seno de una familia fundada en el amor entre varón y mujer

El hecho de que se celebre la fiesta de la Sagrada Familia en este domingo que sigue a la Navidad, es un signo claro de la importancia que la Iglesia reconoce a la familia, como institución querida por Dios. En efecto Jesús, el Hijo de Dios, al tomar nuestra naturaleza humana, quiso nacer en una familia con una madre y un padre terrenales, conforme al designio inicial del Creador que establece que todo ser humano llegue a este mundo en el seno de una familia fundada sobre el amor mutuo entre un varón y una mujer.

El pequeño hogar de Nazaret era una comunidad de fe y caridad 

La Familia de Jesús es llamada «Sagrada» porque santificada por la presencia de Dios que eligió a María y José para colaborar en la obra de la salvación. Ellos, desde los primeros años de vida de Jesús, asumieron su educación humana y religiosa, y lo acompañaron en el camino de su vocación. El Evangelio nos dice que “el niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él”. El pequeño hogar de Nazaret era una comunidad de fe y caridad, donde todos trabajaban y vivían en armonía y paz, cumpliendo la voluntad de Dios.

Toda familia cristiana está llamada a ser la pequeña Iglesia de la casa

Siguiendo su ejemplo, toda familia cristiana está llamada a ser la pequeña Iglesia de la casa, la comunidad de fe donde los padres son los primeros educadores de sus hijos a nivel cristiano y humano. En esta misión ellos no están solos y cuentan con la orientación y el apoyo de la familia más grande, la comunidad parroquial. Allí los hijos, animados por el testimonio de sus padres, tienen la oportunidad de conocer más a fondo a Dios y a su Palabra, a recibir los sacramentos de la gracia y a vivir su fe en comunidad.

Atentan al matrimonio pregonando el divorcio, la ideología de género y unión de personas del mismo sexo

La participación de la familia en la vida de la comunidad eclesial, se ha vuelto mucho más necesaria por la indiferencia a lo sobrenatural vigente hoy en el mundo, debido a corrientes contrarias a nuestra fe y que atentan al matrimonio pregonando el divorcio, la ideología de género y la unión de personas del mismo sexo.

Hay tantos católicos que desconocen el valor del matrimonio como sacramento

Estas teorías contradicen los valores fundamentales de la moral y de la concepción evangélica de la vida humana, del matrimonio y de la familia. Por otro lado, también hay tantos católicos que desconocen el valor del matrimonio como sacramento, como alianza de amor por toda la vida entre un varón y una mujer y que brota de una opción libre, consciente, única y fiel; un amor de donación y abierto a la vida, signo vivo del amor de Dios para con la humanidad y del amor de Cristo hacia la Iglesia.

Los esposos cristianos están llamados a santificarse

En la vida matrimonial los esposos cristianos están llamados a santificarse, viviendo su amor fielmente y con entrega mutua y que se expresa en los gestos cotidianos de respeto, ayuda, perdón, compasión y misericordia.

La Familia es un bien inestimable para las personas, la sociedad y la humanidad entera

La familia es un bien inestimable para las personas, la sociedad y la humanidad entera; un caudal de vida y de amor que hay que salvaguardar. De hecho, la familia es la célula primera y vital de la sociedad como reconoce la Declaración Universal de los Derechos Humanos. «La familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado».

La familia es la primera responsable de la educación y formación de los hijos en valores humanos cívicos y sociales

La familia es la expresión de la ley natural y universal que Dios ha puesto en la mente y el corazón de todos los seres humanos y que tiene una labor fundamental en la sociedad como primera responsable de la educación y la formación de los hijos en los valores humanos, cívicos y sociales.

En la familia se aprende a practicar la justicia y el respeto hacia los otros

En una familia estable y bien constituida, sus miembros experimentan los elementos esenciales para su desarrollo integral y aprenden a establecer relaciones armónicas y pacíficas.  En ella se aprende a practicar la justicia y el respeto hacia las otros, a reconocer la función de la autoridad, a practicar el servicio afectuoso entre todos, con especial atención a los más débiles, los pequeños, los ancianos y los enfermos, a ayudarse mutuamente en las necesidades, a acoger al otro y a perdonar y ser perdonados.

Durante la pandemia en la familia se ha encontrado el cuidado, consuelo, apoyo y fortaleza

Al respecto, en este tiempo de pandemia, varias personas, en particular las que contagiaron el virus, me han confiado que han aprendido a valorar como nunca a la familia. En ella han encontrado el cuidado, el consuelo y el apoyo para no perder la esperanza y para tener la fortaleza de levantarse y seguir adelante.

La familia es la primera escuela para que los hijos sean personas maduras, libres y responsables

Como primera escuela de vida, la familia tiene la misión de formar a los hijos para que sean personas maduras, libres y responsables. Esto implica educar a los hijos a vivir bajo una ley común, capacitarlos al respeto recíproco y a relacionarse con los demás en base al amor, a la igualdad y a la solidaridad. En ella, además, se favorece la convivencia serena y pacífica y se ofrece la oportunidad del perdón y la reconciliación.

Nadie, ni siquiera el Estado puede arrebatar los servicios que brinda la familia legalmente constituida

Por eso, la sociedad no puede prescindir de los servicios que le brinda la familia legalmente constituida. Nadie, ni siquiera el Estado, puede arrebatarle esta potestad porque estaría vulnerando gravemente la libertad y los derechos originarios y connaturales de la familia. La debilidad de la familia es debilidad de la sociedad.

Al respecto, tendríamos que preguntarnos con sinceridad si, tantos problemas que vivimos en nuestro país, entre otros la falta de valores éticos y morales, las transgresiones de las leyes, las divisiones, la corrupción, los conflictos y la violencia creciente, no dependen en buena parte de la fragilidad y disgregación familiar.

El Estado tiene la obligación de priorizar las políticas familiares con medidas que respondan a sus necesidades reales

Ante este rol fundamental de la familia, el Estado tiene la obligación de priorizar las políticas familiares con medidas concretas que respondan a sus necesidades reales, como el acceso a la vivienda, al trabajo, a la educación y a la asistencia sanitaria para todos. En esta tarea están llamadas a colaborar todas las instituciones civiles, sociales, religiosas y educativas incluyendo a los medios de comunicación social. Depende de todos nosotros el futuro de la institución familiar, defendamos su identidad, sus anhelos y sus derechos, a fin de que pueda cumplir con su rol insustituible para la vida y el bienestar de las personas y de la sociedad.

Afiancemos a la familia como el eslabón básico de la gran familia que es nuestro País

En esta fiesta, el testimonio de la Sagrada Familia nos pide a todos indistintamente trabajar para afianzar a la familia como el eslabón básico de la gran familia que es nuestro País. Este paso es posible solo si dejamos a un lado todo lo que nos divide y buscamos lo que nos une, emprendiendo juntos como hermanos y hermanas el camino del perdón y la reconciliación que nos lleve a la realización tanto personal, como comunitaria y social, en un ambiente de armonía, fraternidad y paz duraderas.

Amén