OPINION

La fiesta de la trinidad es una oportunidad para conectarnos con ese Dios que es solamente amor.

La fiesta de la trinidad es una oportunidad para conectarnos con ese Dios que es solamente amor.
Dice el evangelio de San Juan: Dios AMÓ tanto al mundo que entregó a su Hijo único NO para juzgarlo sino para que el mundo se salve por él.
Dios todopoderoso o Dios amor
En este pasaje bíblico descubrimos claramente que, Dios no es un ser todopoderoso, porque un ser poderoso puede ser un déspota, un tirano destructor, un dictador arbitrario: una amenaza para nuestra pequeña y débil libertad.
Generalmente el todopoderoso es individualista, centralista, egoísta; todo lo contrario del Dios trinidad que es amor y comunión.
San Juan nos presenta a un Dios amor para liberarnos de una mentalidad y visión de un Dios todopoderoso, que muchas veces nos humilla.
El Dios que tanto ama, nos pide que emprendamos un camino de conversión, que consiste en desechar a un Dios considerado como Poderoso para aceptar un Dios Amor.
El Dios falso y extraño que esclaviza
La fiesta del GRAN PODER DE DIOS es una oportunidad para descubrir a un Dios que no puede ser otra cosa sino Amor presente y palpitante en lo más hondo de nuestra vida.
Quien descubre ese gran misterio de Dios, comienza a crecer libre con la confianza en un Dios Trinidad del que lo único que sabemos por Jesús es que no puede sino amarnos.
La fiesta de la trinidad. Es una oportunidad para liberarnos de un dios falso que nos esclaviza.
Cuando no hemos descubierto todavía que Dios es solo Amor, fácilmente nos relacionamos con él desde el interés o el miedo.
Un interés que nos mueve a utilizar su omnipotencia para nuestro provecho. O un miedo que nos lleva a buscar toda clase de medios para defendernos de su poder amenazador.
Esta religión hecha de interés y de miedos está más cerca de la magia que de la verdadera fe cristiana.
Y siempre que lo olvidamos y nos salimos de la esfera del amor nos fabricamos un Dios falso, una especie de ídolo extraño que no existe.
Creer en el Padre, en el Hijo y en Espíritu Santo
Necesitamos releer nuestra creencias de Dios padre, hijo y Espíritu Santo.
Dios es PADRE de todos los pueblos y religiones, fuerza creadora que nos quiere bien a todos.
Dios HIJO es Jesús, «Hijo de Dios» y hermano, a quien debemos escuchar para no olvidar nuestra dignidad. En Jesús se descubre el rostro y el corazón de Dios. En él le siento a Dios muy cerca, torturado y crucificado junto a tantos otros hermanos.
Dios ESPIRITU SANTO es el «Espíritu transformador» de Dios que no abandona nunca a ningún ser humano. Dador de vida y defensor de todos los pobres en estos tiempos de tanta indefensión y desvalimiento.
Creer en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo es creer en la fuerza transformadora del amor, de la comunión y la Esperanza.

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