EN LA MIRA

Ana Carolina, la niña de Maragua, fue en marzo a los Estados Unidos junto a su mamá Maura Otrillas. Fue a un hospital de la ciudad de Boston donde médicos especializados le hicieron más de tres operaciones o cirugías en su pie, su mano y sus labios. Años atrás, la niña se quemó con el líquido que algunas personas sacan de la garrafa de gas licuado. Por accidente mientras jugaba con su hermanita y primitos, se echó ese líquido en el cuerpo y el fuego se encendió en su cuerpecito convirtiéndola casi en antorcha humana.

THE SNEAKER BULLETIN

 

Fue al centro de salud del lugar, pero ya era tarde, le dieron algunos medicamentos para calmar los dolores del cuerpo de su hijita.

Maura de 32 años, de manta azul y pollera verde, cabello lacio, con grandes trenzas y de mirar humilde soltó su historia: madre soltera de 2 niñas, vive junto a su papá en Maragua, que resulta ser un mar de agua dulce en medio de la contaminante minería, en el municipio de Ocurí del departamento de Potosí.

Ella vende en ferias, cocina para ganarse unos pesos y hace de todo para mantener a sus dos niñas.

Anita no podía sonreír porque las quemaduras afectaron sus músculos, lo mismo pasó con su manito derecha y con uno de los pies que debido al incendio se encogía y era difícil extenderlos plenamente.

Luego de tres meses de permanecer en Boston, con más de 3 operaciones en el cuerpo de Ana Carolina, Maura afirma que la piel de su hijita “está lisito, puede reír y puede mover su piecito”.

Según relata la mamá, los médicos especialistas le aplicaron laser y otro tratamiento más en la cara y en los labios.

Estaban previstas más cirugías, pero temían que la niña que recién cumplió 5 años no iba a soportar.

Los médicos pidieron a la mamá que retorne a los Estados Unidos en diciembre de este año, cuando Ana Carolina esté más fuerte.

Maura testimonia que Claudia Tolay, la compatriota boliviana que reside en ese país corrió con los gastos del alojamiento y alimentación, aunque desayunaba, almorzaba y cenaba junto a su hija en el hospital.

Ella y su hijita tardaron 10 horas en viajar desde La Paz Hasta Boston. Lo hicieron en avión en marzo pasado.

A su retorno, familiares, conocidos y pobladores de Maragua le acogieron con miles de preguntas sobre la niña y los Estados Unidos.

Las dos tuvieron que recorrer un tramo largo de casi un día completo para llegar a Maragua.

La gobernación de Potosí ayudó con parte del dinero del viaje, la campaña realizada por Radio PIO XII y otras ayudas, permitieron que la niña de Maragua vuele a Norteamérica a curarse de sus heridas.

Ella con sombrerito azul, Al saludar extendió la mano casi escondida por una venda blanca que dejaba mostrar solo los menudos deditos.

Su cabecita enfundada en un sombrero de tela azul y con alerones impedía que los rayos del sol le den directo en la carita. Una chamarra deportiva blanca y un buzo negro cubrían el resto de su cuerpo. Ingresó al departamento de prensa de la mano de su mamá y acompañada de su hermanita de 6 años.

Así visitó Radio PIO XII y saludó regalando una sonrisa, se despidió de la misma manera, pero se puso tímida al momento de ver la grabadora.

Juguetona, correteó por los pasillos de la PIO, con menos dolores en el cuerpo, más posibilidades de movilizarse.

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