Una empresa china que opera bajo la fachada de minera apostó a la división del pueblo Mosetén del departamento de La Paz, para dividir a las comunidades indígenas, frente a la propuesta de explotación aurífera en su Tierra Comunitaria de Origen (TCO) a cambio de dinero y la apertura de caminos para sus productos agroecológicos

De esta estrategia fueron testigos, Gerardo Chairique, vicepresidente de la Organización del Pueblo Indígena Mosetén (OPIM), además del asesor jurídico de esta organización, Edgar Quezada, quienes presentaron una denuncia ante la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) en contra de la china denominada Empresa Minera Emgransbol SRL, detrás de la cual se identifican tres nombres: Alejandro Xiaodong, Xianodong Wu y Teresa Xiaodong Wu.

La empresa sin embargo no figura en el Registro de Comercio de Fundempresa, ni ocupa el noveno piso del edificio Multicentro en la ciudad de La Paz, tal como indican las tarjetas de los extranjeros. Emgransbol SRL con asiento en Santa Cruz se dedica a la importación de materiales de construcción de acuerdo a la base de datos de proveedores del Viceministerio de Producción.
Desde la asesoría legal de la AJAM respondieron que “no aparece Engransbold como titular de área minera”.

Para conocer la magnitud de la problemática se hizo una travesía que empezó en la terminal Minasa, siguió las rutas de Los Yungas por Caranavi para pasar al municipio de Palos Blancos y bajar a las comunidades indígenas por tierra, luego en peque-peque, una precaria embarcación fluvial de madera para surcar los cauces del río La Paz.

El impacto de la penetración de capitales chinos en la actividad ilegal aurífera es parecido a un pulpo que arrastra sus tentáculos por aguas dulces de los grandes ríos amazónicos dejando a su paso destrucción.

El objetivo chino ésta vez, el pueblo indígena Mosetén, que ostenta el primer título otorgado a una TCO en tierras bajas de La Paz que data de 2001; tras una larga lucha que se tradujo en la marcha por tierra y territorio de 1990 y la perseverancia en su demanda ante el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA).

“No podemos pelear entre hermanos”, reflexiona Chairique, al admitir que hay diferencias internas como consecuencia de la incursión de la empresa china a territorios indígenas y el aval que habría conseguido de parte de una comunidad a espaldas del resto de la TCO a través supuestamente de la compra de la conciencia de un cacique

En medio de estos cuestionamientos, el líder indígena señala que Máximo Merena Silva, presidente de la OPIM fue dado de baja por mostrar “un comportamiento malo”, y que solo sería repuesto en cuanto subsane su posición

«Si los hermanos de Muchane recibieron algún dinero de parte de la china, puede considerarse como compensación económica por su ingreso al territorio que es ancestral, pero no se debe permitir la actividad minera”, dice

Pero su opinión no es compartida por Martín, un joven indígena que vive en Apuchani y que defiende la apertura de un camino por parte de la china para que su familia pueda sacar sus productos agroecológicos a ciudades pobladas y por donde piensa la china pasar su maquinaria al frente, Muchane. También lamenta que la gente se deje llevar por los “dices”, sin pruebas del tal supuesto soborno.

No se pudo conocer la versión del cacique aludido, quien habría negado haber recibido pago de dinero por parte de la china, pero habría preferido dar un paso al costado de la OPIM. Según Chairique, también habría anunciado la conformación de otra organización paralela.

Chairique, también responsable de Tierra, Territorio, Recursos Renovables y no Renovables de la OPIM dice sentirse indignado contra el Gobierno mal llamado “indígena”, cuando no hace respetar los derechos de la TCO Mosetén, y que por el contrario, ha impulsado la expansión de los interculturales y sus avasallamientos.

“Este problema que se nos ha venido encima nos ha agarrado en pañales porque la TCO Mosetén no es zona aurífera, nos vemos obligados a pedir ayuda y a denunciarlo públicamente”, expresa, mientras se sujeta a los bordes de la embarcación cuando navegamos por el río La Paz, debido a que el camino de tierra acabó en Pojponendo.

(ANA)