sábado , septiembre 24 2022

CUIDADO CON EL CULTO AL DINERO

Jesús contó la historia de un administrador que fue despedido de su trabajo. Este hombre llamo a los deudores para rebajar sus deudas, con la idea de ganarse amigos para el futuro.   El administrador se ganó amigos gracias al dinero injusto. Luego pronuncio esa histórica sentencia que dice: No pueden servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.

LA RIQUEZA SE HA CONVERTIDO EN UN ÍDOLO DE INMENSO PODER.

La advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad es: El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno.

1.- El dinero nos puede enceguecer: Obsesionados por el culto al dinero, al bienestar, a la satisfacción material o el poder, estamos cada vez más ciegos para ver las víctimas sacrificadas en honor de nuestros ídolos.

2.- El dinero dirige la vida de consumo y las leyes del mercado: Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde la lógica de: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás

3.- El poder del dinero tiene una lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta. Cada vez es más patente este sistema de vida conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos.

La llamada de Jesús es más actual que nunca. «No se puede servir a Dios y al dinero». Hay que cambiar nuestra manera de ver la realidad. Hay que centrar de nuevo la historia en ese Dios que nos recuerda la dignidad de todo ser humano.

EL DINERO INJUSTO SERA USADO PARA HACER AMIGOS

La sociedad que conoció Jesús era muy diferente a la nuestra. Al parecer, no conoce «dinero limpio». La riqueza de los poderosos es injusta porque ha sido amasada de manera injusta y porque la disfrutan sin compartirla con los pobres y hambrientos.

Jesús les dice a los ricos: Empleen sus riquezas injustas en ayudar a los pobres; gánense su amistad compartiendo con ellos sus bienes. Dicho con otras palabras: la mejor forma de «blanquear» el dinero injusto ante Dios es compartirlo con sus hijos más pobres.