Con Entre Ríos desolado, continúa la búsqueda de sus desaparecidos

Las lluvias calmaron, pero todo es tristeza y desolación en el territorio indígena del Itika Guasu que ha sido afectado por una fuerte riada, que se llevó todo lo que encontraba a su paso, incluso vidas humanas, de las cuales los equipos de búsqueda y rescate continúan con la búsqueda.

De 10 personas desaparecidas, solamente se encontró a cuatro, dos de ellas en la jornada de lunes en las proximidades al desastre, la tercera víctima fue rescatada del río Pilcomayo en el municipio de Villa Montes el pasado martes y una cuarta víctima fue hallada el pasado jueves en una comunidad cerca de Timboy.

El reporte da cuenta que las comunidades afectadas han sido Agua Buena Yukupita y Morteritos, que sufrieron afectación en sus cultivos. Con mayor magnitud, fue Tomatirenda, que prácticamente ha desaparecido del mapa, solo queda lodo y palos en el lugar que antes solían habitar al menos una treintena de familias.

Otras de las zonas afectadas, han sido Filadelfia, Ñaurenda, Saladito de Ñaurenda, Moko Mokal, Itayuru, Timboy y Salado Grande, esta última con menor magnitud.

El relato de los sobrevivientes, de cómo han logrado salvar sus vidas, es similar a lo que ocurren en las películas apocalípticas, nadie lo esperaba, desde que tienen uso de razón nunca había sucedido un desastre de esta magnitud.

El Capitán Grande de la comunidad de Ñaurenda, Oscar Maire, cuenta que ha perdido a sus familiares producto de la crecida de la quebrada, con lágrimas en los ojos, explica que no queda nada de lo que antes era su vivienda.

“Yo no pensé pasar por esta situación como la que estoy viviendo hoy, perdí a mi esposa, mis hijitas, mis hijitos, solamente con una sobreviviente mi hija de 8 años”, menciona Maire a tiempo de pedir ayuda a las autoridades, tras haber sido entrevistado por Radio Abigail Entre Ríos.

“Es una pena verla mi casa, se lo ha llevado todo, no tengo cama, no hay ropero, todo, todo se lo ha llevado, tan solo me he quedado con el corto y la polera, nada más, mi hijita igual, no sé qué hacer”, manifiesta.

Maire dejó entrever que son cuatro días en los que no puede dormir tranquilo, pues solamente tiene el recuerdo de aquel fatídico momento en los que vio derrumbarse los adobes de su casa y vio desaparecer a su familia en medio de la avalancha de lodo y palos, en la tragedia registrada la noche del domingo 20 de febrero.

Lo propio acontece con los pobladores de la comunidad de Tomatirenda, que ahora solamente le quedan recuerdos del lugar donde antes solían vivir. “Lo he perdido todo, mi casa, mis animales, me he quedado solo con la ropa al cuerpo con mis hijitos, he logrado escapar como he podido al bordo”, cuenta una señora entrevistada por Radio Abigaíl Entre Ríos.

En toda la zona de desastre son 525 familias las que han sido afectadas, 38 de ellas registran una pérdida total de sus cosas y 81 quedaron en situación de riesgo.

El alcalde de Entre Ríos, Teodoro Suruguay, detalló que las familias en situación de riesgo y las damnificadas han sido trasladadas a albergues temporales para que reciban la atención correspondiente, además adelantó que continúan con la búsqueda de los desaparecidos, esto en coordinación con los bomberos, Defensa Civil y la Gobernación.

En cuanto a los albergues temporales, se tiene que uno se encuentra ubicado en la comunidad de Potrerillos, otro en Timboy, y uno en Ñaurenda.

(EL PAIS)