sábado , septiembre 24 2022

APRENDER A DECIDIR

Cuenta el evangelista Lucas que Jesús quería que sus seguidores sepan decidir con sabiduría. Que en la vida hay cruces que debemos aprender a cargarlas. Que para construir torres hay que saber calcular los costos, que cuando hay una guerra debemos aprender a calcular nuestras fuerzas.

El papa Francisco interpretó esas enseñanzas aconsejando a los cristianos a recoger la actitud de Jesús de saber amar hasta el extremo.

NO VIVIR A MEDIAS

Para el papa el discípulo de Jesús debe saber asumir una vida con espinas, sin esperar una vida tranquila o una “fe al agua de rosas”, sino arriesgarse y no dejas las cosas a medias.

Muchas personas por miedo a perder su tranquilidad renuncian a trabajar por los demás, entonces dejan las cosas incompletas. Dejan a medias las relaciones, el trabajo, las responsabilidades que se nos encomiendan, los sueños. Y también la fe queda a medias

“Cuánta gente vive a medias, también nosotros, muchas veces, tenemos la tentación de vivir a medias; sin dar nunca el paso decisivo, sin despegar, sin apostar todo por el bien, sin comprometernos verdaderamente por los demás”.

Jesús nos propone amar hasta el extremo aunque cueste la cruz del sacrificio, del silencio, de la incomprensión y de la soledad, aunque nos pongan trabas y seamos perseguidos.

EL AFÁN DE ACUMULAR BIENES, RIQUEZAS Y PODER, ES EL GRAN ENEMIGO DE LA VIDA CRISTIANA.

El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Aurelio Pesoa, dijo que hay que distinguir entre creer en Jesús y ser seguidores de Jesús.

CREER en Jesús a veces se limita a cumplir con algunos ritos, costumbres, mandatos, en cambio SEGUIR a Jesús es un compromiso de vida.

Ser discípulo de Jesús significa adoptar dos actitudes de vida: Seguir a Jesús a pesar de los obstáculos que pudieran aparecer, dejando la propia cultura, la raza, opción política, social, y asumir el camino de Jesús siendo fiel hasta el final de la vida.

Seguir a Jesús es estar dispuestos a dejar cualquier interés y conveniencia personal y dar paso a los intereses de Cristo para el bien de todos. Porque el afán de acumular bienes, riquezas y poder, es el gran enemigo de la vida cristiana.

APRENDER A ACEPTARNOS TAL COMO SOMOS

Para monseñor René Leigue, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, Jesús nos desafía a aceptarnos tal como somos, para seguirlo.

En esta decisión debemos aprender a aceptarnos con nuestras virtudes y con nuestros defectos. Y tantas veces nuestros defectos pueden ser más grandes que las virtudes. Pero eso, es la cruz que cargamos.

Aceptar nuestra cruz es aceptar las dificultades y problemas que nos agobian. Cuantas veces nos sentimos que no podemos más. Jesús nos dice: con eso que tú eres: sígueme.

No tenemos que escapar a los problemas tenemos que asumir nuestra responsabilidad. Muchas veces la responsabilidad es muy grande, muy pesada, pero es ahí donde el Señor nos quiere y si estamos ahí es porque el Señor de alguna manera nos ha puesto en eso, ser responsable de algo.