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QATAR 2022: 3 CAMBIOS QUE CONVIRTIERON A ESTE PAÍS EN UNO DE LOS MÁS RICOS DEL MUNDO

José Carlos Cueto – @josecarloscueto

Un siglo atrás, en 1922, este pequeño Estado del Golfo de tres millones de habitantes y menos de 12.000 km² era una tierra prácticamente inhabitada, un humilde asentamiento de pescadores y recolectores de perlas donde la mayoría de habitantes eran nómadas viajeros de los extensos desiertos de la península arábica.

Ahora que Qatar se descubre ante muchos con grandes rascacielos, islas artificiales lujosas y estadios de última tecnología, en BBC Mundo analizamos los tres cambios que transformaron este país en uno de los más ricos del planeta.

El descubrimiento de petróleo en 1939

Cuando Qatar descubrió su oro negro todavía no existía como nación y estaba en manos de los británicos, que se hicieron con el control de este territorio en 1916.

TraS varios años de exploración, las primeras reservas se encontraron en Dukhan en 1939, en la costa oeste del país y a unos 80 kilómetros de Doha. Sin embargo, habrían de pasar algunos años más para capitalizar este hallazgo.

Atraídos por la pujante industria petrolera, a Qatar comenzaron a llegar migrantes e inversionistas que engrosaron su población. Si en 1950 vivían menos de 25.000 habitantes, para 1970 ya había más de 100.000.

De un país de pescadores y recolectores de perlas, en 1970 Qatar ya acumulaba un producto interior bruto (PIB) superior a US$300 millones.

Un año después, Qatar se consolidó como Estado independiente tras el fin de la presencia británica. Una nueva era que también trajo consigo un segundo descubrimiento que generó más riquezas.

 El hallazgo de gas natural

 Cuando en 1971 ingenieros exploradores descubrieron la gran reserva de gas natural en North Field, fuera de la costa noreste de Qatar, pocos imaginaron su importancia. ​

Habrían de pasar 14 años y decenas de perforaciones para comprender que North Field era el yacimiento de gas natural no asociado más grande del planeta, con aproximadamente el 10% de las reservas conocidas en el mundo.

Esto, en la práctica, hace que Qatar tenga las mayores existencias de gas del mundo solo por detrás de Rusia e Irán, países mucho más grandes en población y extensión. ​En los 90, se preparó para exportarlo y convertirlo en el gran motor de la economía», dice Coates.​​

El golpe palaciego de 1995

 La curva de crecimiento económico qatarí pega un salto estratosférico con la llegada del siglo XXI. Solo entre 2003 y 2004, el PIB pasó de crecer a un ritmo de 3,7% a un 19,2%. Dos años más tarde, en 2006, la economía se expandió un 26,2%.

Hamad bin Khalifa al Thani depuso a su padre como emir del país cuando este se encontraba en un viaje en Suiza. Los Al Thani son la dinastía que ha gobernado Qatar en el último siglo y medio y este tipo de sucesiones de poder no han sido infrecuentes.

Pero al margen de intrigas palaciegas, los analistas coinciden en que esta sucesión marcó un antes y un después.

«Las inversiones en infraestructuras de extracción, licuefacción y distribución se multiplicaron para optimizar el rendimiento de sus ingentes reservas y ello se tradujo en un incremento exponencial de las exportaciones», explica el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX).

En 1996, un cargo lleno de gas natural licuado zarpó hacia Japón. Fue la primera gran exportación de gas qatarí y el arranque de la multimillonaria industria que catapultó a los qataríes hacia la cúspide de riqueza mundial.

El PIB per cápita en Qatar fue de US$61.276 en 2021. Si tenemos también en cuenta la paridad de poder adquisitivo la cifra asciende a US$93.521 de acuerdo al Banco Mundial, entre las más altas del mundo.

Su pequeña población hace gran parte de la diferencia. Los qataríes son solo alrededor 300.000-350.000, un 10% del total actual de tres millones, la mayoría expatriados.

«Es decir, que la población a la que se destinan los grandes beneficios del Estado es muy pequeña. Eso permitió que el PIB per cápita creciera tan rápido», señala Coates.

Qatar lleva 12 años preparando el Mundial más caro de la historia.

La pudiente economía qatarí ha quedado reflejada en los más de US$200.000 millones que ha invertido en este Mundial, el más caro de la historia: con ocho estadios, un nuevo aeropuerto y una nueva línea de metro, por citar algunas de las varias infraestructuras alistadas para el evento.

Gran parte del mundo cuestiona la forma en que se ha preparado el certamen, con denuncias de organizaciones humanitarias por las condiciones de muchos trabajadores involucrados en la construcción, la mayoría proveniente de países como Nepal, India y Bangladesh.

A esto se unen otras denuncias por corrupción y sobornos contra Qatar y la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) cuando se asignó la celebración del evento en 2010.

Esto y los cuestionamientos sobre los derechos de mujeres y el colectivo LGTB en un país tildado como conservador y estricto han provocado que muchos consideren este evento como un «lavado de imagen».

Más allá de estas denuncias, está claro que esto es mucho más que un Mundial para el pequeño país que se enriqueció en tiempo récord y que ahora busca afianzarse como actor geopolítico clave bajo una imagen más moderna y progresista