DEPORTES

Gremio de Brasil festejó una noche gloriosa en el estadio La Fortaleza del argentino Lanús, al vencerlo 1-2 y conquistar por tercera vez la Copa Libertadores, con autoridad y dos goles de fantasía ante 45.000 aficionados al sur de Buenos Aires.

No hubo esta vez proeza del asombroso Granate. Fue una fiesta completa del tricolor de Porto Alegre. Marcaron Fernandinho, a los 27, con un zurdazo demoledor, y Luan, a los 42, con una conquista de ensueño, con toque suave por encima de la tapada del arquero Esteban Andrada. Luan ha sido elegido el mejor jugador de la Libertadores 2017.

A los 27’ST descontó El “Pepegol” José Sand de tiro penal. Unos 4.500 hinchas gauchos deliraron en una de las tribunas con la maestría y solidez del campeón. Fue el corolario perfecto de la ventaja por 1-0 establecida en el partido de ida en la Arena do Gremio, con gol de Cícero. A los 38’ST fue expulsado Ramiro por manotear al árbitro paraguayo Enrique Cáceres.

Luan le gana a Sand

El público argentino aplaudió al final a Gremio. La escuadra brasileña tomó el control del juego en menos de lo que canta un gallo. Superó los nervios de la final. Le puso una presión insoportable a Lanús en sus movimientos de salida desde el fondo. Al Granate se lo veía confuso y enredado.

Impecable Jaílson, imparable Arthur, movedizo Ramiro, talentoso por ráfagas Luan y contundente Fernandinho. En el arco tuvo a un formidable Marcelo Grohe.

Estuvo apagado Román Martínez, motor y usina lanusense en el medio juego. Sand quedó atrapado en la trampa defensiva de Pedro Geromel y Bressan.

Sand no encontraba con quién establecer una sociedad de ataque, de pases en profundidad. El emblemático Lautaro “Laucha” Acosta luchaba a brazo partido.

Gremio le planteó un rompecabezas a Lanús, que no encontraba ni el espacio ni el modo de entrar al área gaucha. Ahogado Lanús, se desplomó defensivamente.

La Fortaleza era una caldera de pasión granate que se enfrió súbitamente. Un despeje con los puños de Grohe terminó en un error fatal de José Gómez. El lateral intentó un pase débil y Fernandinho se la robó. El volante ofensivo escapó como un correcaminos. Corrió 35 metros y clavó el balón de zurda en un ángulo alto (27’PT).

La segunda estocada fue un tiro de gracia. Luan arrancó desde el flanco izquierdo con una serenidad pasmosa. Desacomodó a tres hombres, atravesó la última línea y quedó solo frente a Andrada. Lo batió con jerarquía con un tiro exquisito de emboquillada (42’PT). Un crack hecho y derecho.

0
0
0
s2sdefault