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14. nov 2018

SIGLO XX

La ley de la lectura y del libro aprobada en 2013 con el nombre de Oscar Alfaro, apenas se aplica para fomentar y multiplicar el hábito de la lectura entre los bolivianos. Ayer, en Llallagua, algunos escritores y lectores indicaron que se hace cuesta arriba entre vencer la flojera de leer, encontrar el dinero suficiente para comprar un libro original y darse tiempo entre el internet y el televisor para encontrarle gustito a la lectura de un libro

La ley de la lectura y del libro aprobada en 2013 con el nombre de Oscar Alfaro, apenas se aplica para fomentar y multiplicar el hábito de la lectura entre los bolivianos. Ayer, en Llallagua, algunos escritores y lectores indicaron que se hace cuesta arriba entre vencer la flojera de leer, encontrar el dinero suficiente para comprar un libro original y darse tiempo entre el internet y el televisor para encontrarle gustito a la lectura de un libro

“Quisiera vender mi libro a 15 bolivianos, pero la casa que alista el libro me lo da a más de 50, entonces no me queda otra que vender al menos a 35” dice Víctor Montoya, famoso escritor inicialmente conocido por los cuentos del tío de la mina, muy apreciado en Suecia, donde estuvo a raíz de un exilio por obra y gracia de las dictaduras militares.
Montoya presentó Microficciones y Retratos en la Feria del libro que ayer se realizó en Llallagua, norte de Potosí, a propósito del Día Mundial del Libro. “Si un obrero tiene 4 hijos y el libro cuesta 70 bolivianos, no alcanza pues” dice este carismático escritor a quien le brotan las palabras como manantial que no conoce la sequía. Y termina su intervención “además un escritor no vive de los libros, yo por ejemplo soy jubilado” apunta el entrevistado, muy aplaudido por los estudiantes de colegio en la feria.
Eusebio Tapia, un escritor de puro pulso, que se hizo escribidor de tanto asentar la mano y las ideas sobre el papel reconoce que el Estado “hace algo con las ferias pero es poco frente a los cada vez más disminuidos lectores”. “Por eso viajar, hablar con el pueblo y convencerle con ideas para que lea” es una tarea de gigantes según este paceño que estuvo en la guerrilla del Che Guevara y que ahora tiene más de 60 libros escritos.
Algunos lectores como un docente de la Universidad Siglo XX señalan que nuestra cultura es oral, con palabras boca y oído y de poco leer, aunque señala que las historias que nacen y mueren en esta región son fantásticas y merecen vivir para siempre. Compró dos libros, cada uno a 35 y 40 y el dinero no le alcanzó para más.
Casi todos señalan que alcaldías y el Estado central deben dar más facilidades para que niños y jóvenes se inclinen a la lectura y se multiplique el hábito de no dejar escapar libros sin haberlos leído.
La ley del libro y la lectura denominada Oscar Alfaro cuenta con 15 artículos, dispone que las alcaldías elaboren políticas o normas para fomentar el hábito a la lectura, señala que los libros están exentos de pagar el IVA, asimismo exige realizar reconocimientos a los escritores, organizar ferias y concursos de lectura comprensiva y redes de bibliotecas.
La norma no descarta al internet y establece las bibliotecas virtuales en base a esa tecnología de la información.

 

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