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17. nov 2018

SIGLO XX

Graciela Cruz Policarpio, de 28 años, ojitos achinados, carita rojiza por los “caprichos” de la piel, trenzas negras y nomás largas, desapareció hace 4 meses y medio y nunca más regresó a su casa. Su hija de 6 años y su mamá de 54 la buscan y le esperan angustiadas de tanta ausencia de no encontrarla hasta ahora.

Graciela Cruz Policarpio, de 28 años, ojitos achinados, carita rojiza por los “caprichos” de la piel, trenzas negras y nomás largas, desapareció hace 4 meses y medio y nunca más regresó a su casa. Su hija de 6 años y su mamá de 54 la buscan y le esperan angustiadas de tanta ausencia de no encontrarla hasta ahora.

desde niña presentó discapacidad mental, habla poco y a veces sonríe. Fue creciendo trasladando agua para que su papá pueda elaborar los adobes que significaban el pan nuestro de cada día en su familia. 
Ágil en su andar, muy curiosa y muy solidaria fue creciendo junto a su mamá. Hace 6 años le nació una niña que hoy está en la escuela. El papá grande se fue, abandonó la familia, Victoria Policarpio, la mamá grande quedó madre soltera, los hermanos se fueron a fundar sus familias pequeñas. Graciela, su beba y Victoria Policarpio hicieron un trio inseparable.
Victoria admite que Graciela desapareció más de una vez, pero volvió ayudada por vecinos y vecinas. Desde entonces, la mamá grande, decidió andar junto a ella en todo momento, en las labores de casa, en la venta de chicharrón en la avenida 10 de noviembre, en el mercado y a donde sus pies y la necesidad mandaran ir.
Pero una mañana de abril, mientras vendían chicharrón a un grupo de personas, Graciela desapareció y nunca más regresó.
Denunció el hecho a la Policía. Su corazón le indica que ella puede estar muy lejos y con lágrimas en los ojos viene seguido a Radio PIO XII repitiendo que nada malo le ocurra a su hija, a Graciela Cruz Policarpio.

 

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