SIGLO XX

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”

Murió en la Semana Santa de abril 2014, Gabriel José de la Concordia García Márquez, a los 87 años en su casa de México. Derrotado por una enfermedad que complicó su salud por mucho tiempo.

El hijo nunca olvidado de Macondo

"La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”

Murió en la Semana Santa de abril 2014, Gabriel José de la Concordia García Márquez, a los 87 años en su casa de México. Derrotado por una enfermedad que complicó su salud por mucho tiempo.

Nacido en Aracataca, Colombia, en 1927, hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, en quienes se inspiró para escribir su novela El Amor en los Tiempos del Cólera.

Nieto de Tranquilina Iguarán y de un abuelo realista, quienes le contagiaron realidad pura y supersticiones de fantasmas preñando de realismo mágico sus obras.

Acompañado hasta sus últimas horas por su esposa Mercedes Barcha Pardo. Sus Hijos Rodrigo García Barcha, Gonzalo García Barcha

Periodista apasionado con la gente y sus historias de cada día.

Periodista de cuando el oficio se aprendía en la calle, conversando con el pueblo, contador de cuentos y después novelista maestro de maestros.

Descubrió noticias, donde nadie veía nada.

En una reunión de presidentes en Suiza escribió sobre los perros en las calles, el desinterés de la gente, la puntualidad de los líderes y los costosos almuerzos.

García Márquez quería contar la mejor historia posible cada día.

Decía convencido que el oficio de periodista era el más sufrido, pero el más bello del mundo.

De su vida de periodista dice: “andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo”

Contó una gran lección, primero fue editorialista, subió poco a poco con mucho trabajo hasta el máximo nivel del periodismo: reportero raso.

En este oficio, afirma la lectura es una adicción laboral.

Recomienda a quienes se esfuerzan por la primicia: la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor.

Y toda vez que puede recuerda que el buen oficio se hace con una libreta de notas, ética a toda prueba y un par de oídos finos.

A semejante hombre no puede matarle la enfermedad.

Las novelas y los cuentos, pretextos para acercarse más a los amigos

Su mayor ambición de escritor, según lo dijo, fue que sus amigos lo quisieran más.

Admirablemente contó que “La abuela, desnuda y grande, parecía una hermosa ballena blanca en la alberca” en la Increíble y Triste Historia de la Cándida Eréndira y su Abuela Desalmada. Una historia pavorosa sobre la prostitución infantil.

En Crónica de una Muerte Anunciada, todo el mundo sabía que Santiago Nassar iba a morir, menos él…Al final de la obra se fue de este mundo, destripado por los hermanos Pablo y Pedro Vicario en la puerta de su casa. El lector siente los olores a cadáver. Es como si Santiago muriera muchas veces en nuestra mente.

En Cien años de soledad un niño con cola de cerdo, el último de la estirpe de los Buendía es devorado por las hormigas, un final desolador. Cualquiera desea escapar pidiendo auxilio luego de sobrevivir a semejante relato cargado de fatalismo, envidiable hermosura y un final ahogado en angustia.

En El General en su Laberinto, un hombre pasa gran parte de su vida montado a caballo porque tiene “culo de hierro”, cualquiera quedaría paralizado, escaldado e imposibilitado, ante las eternas cabalgatas libertarias, pero no Bolívar, con su baja estatura, saliéndose de todos los libretos de libertador, con sus pedos sonoros de piedrecillas despeñándose en el abismo.

En El Amor en Tiempos del Cólera, los que padecen de amor tienen los mismos síntomas del cólera: fiebres tercianas, vómitos, eyecciones permanentes ante la agonía de un amor incierto y parece que los disfrutan cayendo en las profundas aguas de ese cataclismo.

Siendo niño fue bautizado en estas artes y oficios fulminado por un rayo, que emergió de las fantasías y supersticiones de su abuela y el tremendo realismo de su abuelo el coronel Márquez.

Más tarde, el grupo de escritores con los que vivió, leyó, parrandeó y soñó las más grandes historias jamás contadas le dejaron la mano caliente para escribir igual Relato de un Náufrago o Cien Años de Soledad.

Cuando esa novela se publicó en 1967, vendió 8.000 copias en una semana, medio millón en tres años y 25 millones de ejemplares en 30 años.

Qué vamos a comer ahora, le dice la esposa al coronel jubilado cuando vendieron todo y no tenían nada más para engañar al hambre. Mierda, contesta el aludido que espera una renta que nunca llega en El Coronel no Tiene quien le Escriba. Una obra donde “la ingratitud humana no tiene límites”.

Más de 40 hijos, más de 40 obras están en librerías, duermen en algún estante o ahora mismo en las manos y los ojos de algún lector dan cuenta de Gabriel García Márquez.

La Colonia, una maldición donde nacimos para ser lo que hoy somos.

Sus ensayos y artículos, sus reportajes diarios atrapan al lector y no lo dejan tranquilo hasta terminar lo leído. Así durante la Colonia, los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo vivían aturdidos por el canto de los pájaros, se mareaban con la pureza de los olores y agotaron en pocos años una especie exquisita de perros mudos que los indígenas criaban para comer

Cristóbal Colón escribió: los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, eran hermosos y de buena índole.

Su corazón perdió los estribos cuando descubrió que sus narigueras eran de oro. Ese esplendor ornamental y no sus valores humanos que condenaron a los nativos a ser protagonistas del nuevo génesis que empezaba aquel día.

Colombia querida, Colombia del alma

Gabriel sufrió tanto la violencia y el narcotráfico que fue obligado a escribir: Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental.

Enfermo, pero no vencido.

En 1999 le diagnosticaron un cáncer linfático. Al respecto, el escritor declaró en una entrevista en el año 2000: Por el temor de no tener tiempo para terminar los tres tomos de mis memorias regresé al periodismo, volví a mi vicio favorito de la música y me puse al día en mis lecturas atrasadas

García Márquez contó a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza: «Quiero que el mundo sea socialista y creo que tarde o temprano lo será»

Como la Eréndira escapando de la abuela desalmada, Esteban Ariza luchando por su amor inalcanzable, los Buendía buscando el amor en la soledad de este continente así resucita Gabriel, el hijo de Macondo.

Se tomó fragmentos de las obras del escritor, historias de blogs, noticias de agencias.

 

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