EN LA MIRA

RADIO PIO XII.- ¿Nunca más será la veta potente que Patiño encontró en el cerro La Salvadora cuando nacía la era del estaño y sepultaban a la era de la plata a principios del Siglo XX?

La libra fina de estaño se cotiza desde noviembre del 2018 a 7 dólares con 40 centavos, pasando por 7 con 80 y 7 dólares con 60 centavos en los últimos días. Está muy lejos de su récord de 14 dólares con 70 centavos de febrero del 2011, Las regalías e impuestos que los gobiernos aplicaron a los productores de este mineral significaron el sueldo de médicos, militares, profesores, dinero para carreteras asfaltadas, recursos para el potenciamiento de la empresa del petróleo.

 

Hoy en cambio, Filiberto Ibáñez, un trabajador minero que concentra estaño de baja ley en Llallagua, asegura que pueden aguantar máximo un costo de operación de 7 dólares con 60 centavos y señala que ahora mismo están trabajando casi a pérdida. Una mujer minera o palliri sobrevive con 300 y 600 bolivianos al mes rompiendo la roca y buscando la casiterita escondida entre miles de pequeñas piedras acumuladas en los desmontes de Llallagua. Los mineros cooperativistas arañan los socavones de la mina de Siglo XX, allí donde Patiño hizo fortuna. Bolivia se condenó a exportar materia prima, no alcanzó a levantar las fundiciones que Patiño edificó en el extranjero, no diversificó su economía.

 

Potosí fue el departamento que más explotó estaño, fue el primer productor de ese mineral. Pero desde 2005, desde el ingreso de la empresa San Cristóbal en Colcha K y C´oeur D´alene en Manquiri, el zinc en primer lugar de la producción y la plata en segundo desplazaron por completo al estaño. Sólo el zinc asegura unos 60 millones de dólares de regalía, más que la producción total del oro. El zinc, plata y plomo juntos aportan gran parte de los 600 a 700 millones de bolivianos que Potosí cobra cada año por regalía minera.

Corea del Sur, principal destino de estos minerales, se ha convertido en el principal mercado de la minería potosina. Es la era del zinc, del plomo y la plata, al menos en Potosí, podría ser la era del oro con más inversión y mejor tecnología, pero la minería casi artesanal no atisba aún la llegada de la era de la industrialización.

 

Un sacerdote estadounidense, con más de 50 años de presencia en esta región afirma que solamente instalando fundiciones de zinc se ganaría más dinero que el litio. Un candidato a diputado dijo casi lo mismo el pasado mes de octubre en un debate electoral organizado por Radio PIO XII.

 

La minería de estaño en Llallagua movió más de 100 millones de bolivianos en 2019. Esta situación se concluye luego de conocer que el total de regalías mineras canceladas por los productores de estaño de Llallagua alcanzan a 5 millones de bolivianos, 4 millones 400 mil a la gobernación, es decir el 85% de la regalía y unos 500 mil bolivianos al municipio de Llallagua, un 15 % del total de la regalía minera.

Siendo que el estaño descuenta un 4% en regalía del valor bruto del total de la producción, entonces se concluye que el valor de la producción minera del estaño inyectó unos 100 millones de bolivianos a la economía llallagueña el año pasado.

 

Este espejismo sin embargo no explica que la producción de estaño se ha estancado en los últimos 23 años. Hoy se produce la misma cantidad de valor moneda de estaño que en 1996. Si no hay una buena inversión para revolcar el yacimiento en Llallagua o nuevas reservas mineras, entonces el estancamiento será catastrófico, pasará a menor producción y ésta llegará a su mínima expresión.

Según médicos de la Caja Nacional de Salud, los mineros están obligados a trabajar el doble o triple para ganar el mismo sueldo que tenían hace 15 ó 20 años y esa acción significa temprana pérdida de la salud y mayores posibilidades de caer ante la silicosis, prácticamente antes de cumplir los 15 y 10 años de trabajo.

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