EN LA MIRA

En aquel tiempo Jesús envió a sus discípulos a los pueblos de dos en dos, con un deseo: Cuando entren en una casa, digan: «Paz a esta casa”.

Jesús pide a sus discípulos que vayan a las casas contagiando paz. Es una tarea nada fácil; pues sólo quien posee paz en su corazón puede comunicarla de verdad.

#radiopio12cbba.- En nuestros tiempos la tarea se hace más difícil:

Todos hablamos de «paz», pero el significado de este término ha ido cambiando profundamente alejándose cada vez más de su sentido.

Hoy, por lo general, los mensajes de paz resultan bastante sospechosos y no logran mucha credibilidad.

Cuando se habla de paz, no debíamos pensar en términos de una vida más tranquila y menos problemática, que discurra con cierto orden por caminos de un mayor progreso y bienestar.

La paz no es solo ausencia de conflictos, sino vida más plena que nace de la confianza total en Dios y afecta al centro mismo de la persona.

Esta paz no depende solo de circunstancias externas. Es una paz que brota en el corazón, va conquistando gradualmente a toda persona y desde ella se extiende a los demás.

Solo quien tiene Paz en su corazón puede contagiar paz en su hogar

Quien quiera experimentar una paz de una manera diferente para luego contagiarlo en el hogar, en la familia o donde estemos debería tomar en cuenta estas sugerencias:

1.- Experimentar el silencio. Tal vez sea bueno olvidarnos por unos días de la TV, la radio, el facebok, watsap, nuestro espíritu lo agradecerá. Mejor todavía si sabemos encontrar de vez en cuando algún rincón tranquilo; la sombra de un bosque, la orilla de un río, la paz de una ermita. Se trata de estar en silencio, sin prisas.

El silencio nos revelará muchas cosas. El silencio relajado es siempre fuerza transformadora y fuente de paz.

2.- Sentir nuestro cuerpo. La mayor parte del tiempo vivimos «en nuestra cabeza», olvidados absolutamente de nuestro cuerpo, crispado y tenso por las mil preocupaciones de cada día.

Hagamos una experiencia nueva al menos durante unos días: sentir nuestro cuerpo, respirar conscientemente y con calma, tomar conciencia de las diversas sensaciones, sentarnos de manera relajada, pasear sintiendo nuestro caminar. Descubriremos con más fuerza la alegría de sentirnos vivos.

3.- Gustar la vida. Por lo general, tendemos a acumular en nuestro interior las experiencias negativas, sin detenernos ante lo bueno y bello de la vida.

¿Por qué no dedicar unos días a vivir más despacio, gustando las cosas pequeñas y saboreando agradecidos tantos placeres sencillos que ofrece el vivir diario? Quedaremos sorprendidos de todo lo que se nos regala de manera constante.

4.- Aprender a mirar.- Es bueno tomarse tiempo para aprender a mirar el entorno más despacio y con más hondura. Se trata de captar la vida que palpita dentro de las personas, los seres y las cosas, y escuchar su eco en nosotros.

5.- Sanar los recuerdos dolorosos. Para recuperar la paz es necesario curar las heridas que nos hacen sufrir interiormente. Liberarnos de los recuerdos dolorosos del pasado y de las amenazas del futuro.

ACOGER LA PAZ DE DIOS, GUARDARLA FIELMENTE EN EL CORAZÓN, MANTENERLA EN MEDIO DE LOS CONFLICTOS Y CONTAGIARLA A LOS DEMÁS EXIGE UN ESFUERZO APASIONANTE PERO NO FÁCIL DE UNIFICAR Y ENRAIZAR LA VIDA EN DIOS.

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