EN LA MIRA

Este segundo domingo de pascua Jesús de Nazareth nos propone una linda oración con dos palabras: LA PAZ SEA CON USTEDES. Es una oración que piensa en la humanidad entera; pero sobre todo es una oración para cada persona.

#radiopio12cbba.- Todos obstaculizamos la paz cuando ahondamos la división entre nosotros.

Cuando hemos creado un clima de mutua intolerancia, hemos alentado de alguna manera el odio.

Las cosas, las personas, el ajetreo de cada día, los problemas tiran de nosotros, nos dispersan, nos disgregan y nos distancian de nosotros mismos.

Fácilmente nos sentimos no sólo adversarios, sino también enemigos. Olvidamos que somos hermanos y no estamos hechos para vivir permanentemente en la violencia y el rechazo mutuo, sino en el diálogo y la paz.

Reconciliarnos con nosotros mismos.

¿Puedo ser paciente conmigo mismo y aceptar humildemente mi fragilidad y mi pequeñez?

¿Puedo autoestimarme sin hundirme en la amargura y en la desesperanza, a pesar de todas mis limitaciones?

Gandhi vivía convencido de que si no alcanzamos la paz dentro de nosotros mismos, siempre estaremos en guerra con los demás

Quien no encuentra armonía en sí mismo, vive con la costumbre de quejarse constantemente

Quien no está en paz consigo mismo asume siempre el papel de víctima, achaca a los demás sus descalabros y culpa de su infelicidad a quienes lo rodean. ¡Eso es estar en guerra con los demás!

Un ser humano inconforme consigo mismo no se acepta como es y lo peor, y más contradictorio, es que se hace inmune a los cambios, porque desconoce que el cambio real debe producirse dentro de sí mismo, que no viene del exterior.

La paz interior es sinónimo de felicidad

Según la madre Teresa de Calcuta, el primer gran síntoma de la felicidad es una sonrisa: - “Riamos, demostrémosle a Dios y a nuestros semejantes que somos seres terrenales felices y dispuestos a entregar amor”.

Vivir en armonía con uno mismo significa no dejarse arrastrar por falsos temores, pensar y actuar movidos por intereses propios.

Vivir en paz consigo mismo es dejar de juzgar a los otros

Vivir en paz consigo mismo es ser agradecidos y no preocuparse sin razón.

Quien conoce esta paz interior y la sabe guardar y hacer crecer en su corazón, se convierte en “constructor de paz” en la convivencia diaria.

Quien no está en paz consigo mismo no puede ser pacificador sino que vive vertiendo en la sociedad su amargura interior, su desintegración, su fracaso personal.

Pidamos a Dios paz en el corazón

 

Señor, limpia nuestro corazón, pues en su interior se genera, en definitiva, la violencia, el odio y la venganza.

Transforma nuestros sentimientos y siembra en nosotros la concordia, la ternura y la compasión ante todo ser humano.

Enséñanos a buscar la paz por caminos de justicia, diálogo y verdad.

 

JOSE BLANCO

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