EN LA MIRA

Hoy Potosí contaría con un mínimo de 1 millón 200 mil habitantes de haber consolidado su industrialización, instalado fundiciones, reinvertido ganancias en COMIBOL, desarrollado más la conciencia de los obreros en una profunda nacionalización como dijo Federico Escóbar Zapata, haber superado al MNR y a los partidos que hicieron alianza con el capital transnacional, haber superado bajones y subidas de precios de los minerales.

 

¿Estamos encadenados a la minería? Los censos de población y los tiempos de vacas gordas en la minería parecen trazar esa “realidad” para Potosí. A más minería y a mejores precios de los minerales en el mercado mundial, crece la población potosina pero las crisis mineras expulsan y provocan migración entre los potosinos. El presente y el futuro de quienes pasamos por este territorio se decide en las traiciones de los gobernantes, en nuestra propia herencia colonial de no controlar mejor las ganancias mineras y en los terremotos del mercado mundial de minerales dominados por mercenarios y especuladores, devotos de la ambición de poder.

 

En 1831, poco tiempo después del nacimiento de la República Potosí contaba con 192 mil habitantes. Bolivia era mantenida con el impuesto que los indígenas pagaban al Estado, principalmente por la tierra. Ese aporte era de 39%, unos 800 mil pesos del impuesto indígena engordaban el presupuesto general de 2 millones 131 mil pesos del Estado boliviano.

Los raquíticos aportes mineros representaban unos 86 mil pesos, un 4% del total de los ingresos totales de Bolivia.

Según Jorge Espinoza Morales en el censo de 1.650, es decir 175 años antes de la independencia, Potosí ya contaba con 160 mil habitantes. Los miles de mitayos indígenas que la ambición española y el cerro rico devoraban en la mina, los comerciantes de toda laya y muchos más que se apiñaban en Potosí hacían hervir la demografía de la villa imperial.

Espinoza dice “de 1556 a 1799 se produjeron 706 millones 345 mil 574 onzas troy de plata en Potosí, en cambio la producción de plata a nivel mundial fue de (apenas) 14 millones 284 mil 600. (…) las minas de Potosí proporcionaban cerca de dos millones de dólares anualmente”.

 

Quién no se daría cuenta que de 1650 a 1831, en casi 200 años, la población de Potosí aumentó apenas en 30 mil habitantes. España al dejar El Alto Perú, frente a la independencia, se llevó sus raquíticos aportes mineros, dejó de tenerlos y de saquear. Los nuevos dueños de Bolivia eran muy liberales, casi no pagaban impuestos…

En 1835, el número de potosinos creció a 226 mil habitantes y para 1845 ya llegaban a 243 mil. Para entonces dominaban los mineros de la plata y los hacendados, aportaban migajas y mandaban en Bolivia.

René Zavaleta Mercado afirma que en aquellos tiempos Bolivia era un país agrícola, el 70 por ciento de 1 millón 373 mil habitantes estaba en el campo.

 

El censo de 1.900 marca a la población potosina con 325 mil habitantes. Apenas 100 mil habitantes más que en 1845. Los jerarcas de la plata agonizaban y reinaban los barones del estaño, bismuto y otros minerales, siempre en el occidente de Bolivia, principalmente en Potosí. No gobernaban pero pagaban a congresistas, tenían periódicos y dictaban la política a su favor.

Fue en 1950 cuando el número de potosinos se disparó a 509 mil habitantes, un crecimiento de 200 mil más en relación al censo de 1900. Los barones de la minería diversificaron sus empresas con fundiciones fuera de Bolivia y con otras empresas siempre en el exterior. Ferrocarril, motores a diesel para energía barata, nueva tecnología se imponían ya para esa época. La conciencia nacional había nacido y se encendió luego de la Guerra del Chaco entre los bolivianos.

 

Más tarde en el censo de 1976, la población potosina recibió otro impulso, alcanzó la meta de 650 mil personas. Para entonces el estado vivía de las regalías mineras, se contaba con la Comibol y se habían nacionalizado las minas. Salió la primera ola migratoria de campesinos nortepotosinos exiliados por el niño, la falta de agua y la pobreza, su destino San Julián en Santa Cruz.

Algo extraordinario, en los primeros años de la República, Santa Cruz nació con 43 mil habitantes, 150 mil personas menos que Potosí, alcanzó 255 mil habitantes en el censo de 1854. Santa Cruz se agigantó de 244 mil a 700 mil habitantes entre los censos de 1950 a 1976.

Al empuje y la fuerza de la población cruceña con el logro de buenas regalías petroleras se soldó el potenciamiento de YPFB y la construcción de carreteras en esa región con el apoyo de una parte de las ganancias y excedentes de la minería.

Hugo Banzer Suárez gobernaba Bolivia, el estaño se cotizaba en 7 y 8 dólares la libra fina y la regalía minera era el sueldo de médicos, maestros, militares y gran parte de la fuerza laboral del Estado boliviano.

 

La población potosina se achicó a 645 mil habitantes en 1992, casi 10 mil personas menos que en 1976, fruto de la crisis de la minería, el cierre de las empresas de Comibol y la gran migración del área rural producto de la sequía o efecto del niño y también de la crisis del estaño. Salió la segunda ola de migrantes potosinos expulsados por el fenómeno del niño, el derrumbe de los precios de los minerales y la decisión del gobierno del MNR de liquidar sindicatos mineros ejecutando los planes del Fondo Monetario Internacional, sepultando a la COMIBOL.

El precio de la libra fina de estaño vapuleado y tocando fondo se cotizaba en apenas un dólar y poco más la libra. Potosí hipotecaba su futuro por haber estancado la industrialización. El retiro masivo de trabajadores condenó a este departamento a ser el último en la fila de la economía boliviana.

 

En 2001, la población de Potosí se incrementó a 709 mil, unos 50 mil habitantes más que en 1992. Unos 4 años más tarde se vivió otra subida de precios de los minerales de la plata, oro, zinc. Antes los ciclos de buenos precios de los minerales duraban 20 a 30 años. En el Siglo XXI esos ciclos se reducen a 6 y 8 años como máximo. El censo del 2012 indica que la población boliviana llegó a 828 mil habitantes.

Luego del año 2012 se tuvo otra bajada de precios o crisis de la minería. De los más de 700 millones de bolivianos anuales que Potosí recibía en regalías mineras, llegó a percibir apenas 400 millones, la población potosina prácticamente se estancó.

 

Según el INE entre 1992 a 2001 unos 300 mil potosinos migraron, en cambio entre 2001 a 2012 la migración fue superior a los 100 mil habitantes.

La población potosina crece o disminuye en relación a los precios internacionales de las materias primas.

 

Hoy Potosí contaría con un mínimo de 1 millón 200 mil habitantes de haber consolidado su industrialización, instalado fundiciones, reinvertido ganancias en COMIBOL, desarrollado más la conciencia de los obreros en una profunda nacionalización como dijo Federico Escóbar Zapata, haber superado al MNR y a los partidos que hicieron alianza con el capital transnacional, haber superado bajones y subidas de precios de los minerales.

¿Se puede romper esa dependencia de la minería? ¿Se han dado pasos para hacerlo?

Potosí continuará viviendo de la minería, pero cómo lograr que la minería aporte más al desarrollo, alcance la industrialización y no nos encadene a una dependencia determinista?

 

 

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