EN LA MIRA

A los 12 años plantó un árbol en Los Pocitos de Llallagua, norte Potosí. Le llamó Amistad y dijo que era su hijo. Hoy, amistad es un árbol de 9 años, mide unos 2 metros de alto y ya puede valerse por sí mismo, junto a él otros 30 árboles se levantan impetuosos en lo que antes era casi un basurero.

La mamá de Amistad es Betsabé Saca Choque, una muchacha de 22 años, aquella vez, durante la plantación de los arbolitos contaba con 12. Fue entonces que descubrió el amor por los árboles, un amor que todo lo puede. Hasta los 3 años cuidó intensamente a su hijo, con agua, ternura, tiempo y mucha dedicación, era un khiswara debilucho y urgido de la ternura y del calor de la pachamama, muchos creían que se iba a morir y no aguantaría un invierno.
Los ojos de Betsa, son dos cristales que destellan claridad, brillan más cuando recuerda esos 9 años y el momento en que empezaron a plantarlos.
Nunca le falta una sonrisa en el rostro. Y sonríe más cuando afirma “he aprendido que cuando uno planta un árbol, su vida valió la pena”.
Al hablar, mueve toda la cabeza y su cabello amarrado en cola zigzaguea en el aire, y habla con un destello de profeta: “hemos plantado más de mil arbolitos” dice afinando sus memorias ante los micrófonos de Radio PIO XII.
Recuerda que el grupo donde había papás solteros y mamás solteras se llamó Dando Vida, porque en el momento en que los arbolitos ponían raíz en tierra, les sobrevolaba un pajarito que iba a depositar su huevo en el lugar.
Olmos, khiswaras, cipreses se alzaron con los jóvenes del grupo Dando Vida. En total recuerda haber plantado 1.000 arbolitos. No muchos viven, porque el cuidado intenso requiere al menos 3 años y mucha gente no entiende que esos tres años de cuidado son vitales.
Y suelta su experiencia “tal vez cortaron árboles y quitaron las flores los hermanos de Tiquipaya” y así trata de explicar el ataque de la mazamorra en ese municipio de Cochabamba.
Betsabé pide a los jóvenes renovarse, respetar la naturaleza y amarla como a uno mismo. Confiesa que los Dando Vida ya son grandes, algunos con actividades independientes, quienes de vez en cuando recuerdan su gran amor por la naturaleza. Betsa, comunicadora social y conductora de un programa juvenil en Radio PIO XII, nos regala una última sonrisa, moviendo la cabeza y ondeando esa cola inquieta, pide a los jóvenes crear muchos Dando Vida, echarle sal y muchos sueños a sus vida y querer tanto como a ellos mismos a la naturaleza.

 

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