EN LA MIRA

Matilde Mallku Montoya, una agrónoma nortepotosina, cría miles de lombrices rojas o eucenias fétidas traídas desde los Estados Unidos a las que da de comer una volqueta entera de estiércol o bosta de vaca, oveja y llama cada tres meses.

Ella vive en unos 4 mil metros de tierra amurallada, cerca del cerro Colorado de Uncía, allí adentro instaló 6 carpas solares de 15 metros de largo por 6 de ancho, en su interior está la tierra o el lecho húmedo a 19 y 25 grados de temperatura, donde viven cómodamente miles y miles de lombrices rojas.
Así bien alimentadas estas lombrices producen el humus o caquita, rica en fósforo, nitrógeno, hidrógeno, potasio, calcio, magnesio y carbono. Es decir, un superalimento que haría que cualquiera se chupe los dedos con semejante dieta.
Este abono o humus es orgánico, natural, ecológico que da energías a la tierra. Es negro, granulado, prácticamente un supernutriente.

Del estiércol nace la vida y ¡qué vida!

Una volqueta entera de comida de la lombriz cuesta 1.500 a 2.000 bolivianos y dura tres meses. Imagínese, en base a esa comilona estos gusanos de raíz estadounidense producen un compuesto que se vende a 6 bolivianos el kilo.
La entrevistada, de cabello corto, muy atenta y de espíritu decidido habla con sus lombrices, sus manos expresan calor y cariño cuando las toca en la tierra o lecho. 
Ella testimonia que en el mundo hay 4 mil variedades de estos gusanos, pero éstos son los más especiales y extraordinarios, son hermafroditas, es decir macho y hembra a la vez, pero como no pueden fecundarse por sí solas, requieren de otro gusano para hacerlo. Producen un huevo o cocon donde depositan 12 a 24 lombrices pequeñas. El capullo revienta en 21 días, los gusanitos bebés se arrastran por la tierra totalmente independientes sin molestar jamás a papá o mamá gusano.

La magia de la tierra

Por cada metro cuadrado de tierra hay un kilo de lombriz. Y como también producen lombrices los venden a 30 dólares el kilo.
La mayor cantidad se va a Pocoata, San Pedro, Tupiza, Cotagaita.
Esta empresa se llama centro lombricultor y allí trabajan Matilde Mallku Montoya y su esposo, además de su hijo mayor en una pequeña empresa familiar, la única en toda la provincia Bustillo del Norte Potosí.
Los resultados de esta lombriz y de la caquita de este gusano abonadas en la tierra son lechugas bien verdes, sabrosas, de buen semblante o pepinos jugosos y bien apetitosos o también tomates especiales, todo natural que esta familia ya produce en sus carpas solares como ejemplo de su laboriosa tarea.
Quién lo diría, unos gusanos rojos que comen bosta de vaca, oveja y llama y producen el humus, un superalimento que si habría que comparar con nuestra dieta, sería como alimentarse saboreando semejante comida y chupándose los dedos, es decir un gran banquete.

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